Misa de funeral

 

En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

14:2

 

 

 

 

Nos enfrentamos al profundo dolor emocional de nuestros allegados: hay que saber cómo actuar, qué decir y qué hacer ante la pérdida

Se realiza una homilía, se bendice el féretro y a veces (si la familia lo desea) se realiza una misa. Normalmente este acto dura de 15 a 30 minutos. Al finalizar, el féretro recibe agua bendita y se lo llevan. Sólo después de que el féretro desaparezca se puede salir de la iglesia, por respeto al difunto y a la familia. A la salida es conveniente dar el pésame a la familia directa, si no se ha dado durante el velatorio. Después del funeral los restos del difunto son llevados a su destino final para darle sepultura o incineración. Si hemos de marchar después de la ceremonia, solo lo haremos cuando la familia se suba al coche fúnebre.

 

LA MUERTE NO ES EL  FINAL

(San Agustín de Hipona)

La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.

Yo soy yo, vosotros sois vosotros.

Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo

Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente.

No toméis un aire solemne y triste.

Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. Rezad, sonreíd, pensad en mí.

Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra.

La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado.

¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista?

Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino.

¿Veis? Todo está bien.

No lloréis si me amabais. ¡Si conocierais el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudierais oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos ¡Si pudierais ver con vuestros ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudierais contemplar como yo la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen!

Creedme: Cuando la muerte venga a romper vuestras ligaduras como ha roto las que a mí me encadenaban\ y, cuando un día que Dios ha fijado y conoce, vuestra alma venga a este Cielo en el que os ha precedido la mía, ese día volveréis a ver a aquel que os amaba y que siempre os ama, y encontraréis su corazón con todas sus ternuras purificadas.

Volveréis a verme, pero transfigurado y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando con vosotros por los senderos nuevos de la Luz y de la Vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás.

AMÉN

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Autor entrada: diocesis